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INFORMACIÓN PARA PADRES
 
EL NIÑO MENTIROSO

Dr. Jorge Blidner
Especialista en Psiquiatría Infantil.
Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez - Buenos Aires - Argentina

 
Los padres se asombran cuando descubren a sus hijos en una presunta mentira, sin embargo, el valor que éstas ocupan en la mente de los chicos no es el mismo que los adultos suelen otorgarle. Castigar sus fantasías puede ser contraproducente si no tenemos en cuenta las características de cada niño y su familia.
 

La preocupación de los mayores frente a las mentiras de su hijo, toma a veces, el carácter de un cuestionamiento de toda la crianza y la educación del niño.

Los padres, que se han esforzado en serr veraces con su hijo, se asombran cuando lo descubren eun una presunta mentira.

Puestos frente a este hecho surgen las dudas: ¿merece un castigo? ¿la comprensión? ¿el olvido?. Y aparecen entonces fantasías acerca de su maldad o de futuros delitos totalmente desproporcionadas respecto del papel que ocupan la verdad y la mentira en la mente infantil.

Señalar la existencia de las mentira, implica definir a que se llama mentira. Tradicionalmente se entiende por ella a toda alteración o trastocamiento de la verdad producido a sabiendas para la obtención de un beneficio secundario.

Pero según esto ¿se puede llamar mentiroso a un niño de 3 años que jura haber visto a su superhéroe favorito entrando por la ventana para conversar con él un rato?

El juego habitual de los chicos de seguir la definición previamente formulada esta repleto de "mentiras". Sin embargo nadie acusaría a su hijo de mentiroso en esta situación.

Hay otros ejemplos que apoyan esta aclaración: un niño le pega a un compañerito del jardín, y acto seguido, asegura haber sido golpeado por el otro. ¿Es un engaño o una consecuencia de un momento evolutivo particular donde la confusión entre el YO y el otro es habitual?

También hay que considerar que a veces el castigo corresponde meramente a la preocupación por corregir la falta: por ejemplo tenemos que la indulgencia con que muchos mayores suelen ver las fantasías de sus hijos cesa cuando éstos entran en la escuela primaria.

¿No es entonces, por lo menos en ciertos casos, el temor a un reproche ainstitucional (a que va a decir la maestra) lo que los mueve a sancionarlos?

LA VERDAD EN LA FAMILIA Y EL INDIVIDUO

El valor de la verdad dentro de la familia, tiene un papel fundamental como modelo de identificación, desde la verdad a ultranza, hasta la mentira piadosa y desde la información veraz hasta los graves secretos familiares, todas las actitudes de la pareja de padres son un molde para desarrollo del niño.

Sería mucho más sencillo si siempre se dijera la verdad o siempre la mentira; pero en una familia nunca se concreta esta regla y los hijos deben distinguir lo verosímil a través de un juego de errores y aciertos.

El proceso vital, determina una construcción activa del niño en búsqueda de su propia verdad. Las dificultades de este punto son enormes frente a un medio social de certezas parciales y cambiante.

El escepticismo con frecuencia hace pensar que lo más conveniente es la verdad y se lo equipara con larealidad.

Curiosamente, las mentiras de los grandes cumplen un lugar en la evolución del niño.

El bebé va aceptando en forma progresiva la ausencia de los objetivos y las personas, pero ciertos mecanismosllenan esa falta: los juegos, las fantasías, las palabras.

La noción de "sí mismo" opuesta a la de "otro" constituye un serie de imágenes psíquicas internas (este soy yo y este sos vos)

FANTASEAR NO ES MENTIR

Hay momentos donde el niño piensa que sus imágenes de las personas y las personas reales son idénticas.

Por lo tanto supone que es verdad todo lo que fantasea y todo lo que otros hablan. La aparición del engaño, la irrupción de la mentira, determinan una ruptura forzosa de esta idea y el nacimiento de una sospecha: "los demás no son como yo creo".

Cuando el doble plano se hace evidente, el niño debe aceptar una separación entre su "imaginario" y el medio ambiente.

El juego entonces se enriquece y pasa a ocupar un lugar fundamental: el de sustituir la realidad a veces incomprensiblemente, por sus propios deseos ("es de jugando").

Es de señalar la importancia de que el niño se "de cuenta" de las diferencias entre sus deseos y la realidad exterior. La mentira, el equívoco, la discordancia, tienen su papel importante en ese punto y forman parte de un complicado juego simbólico.

Hemos dejado de lado las evaluaciones morales para rescatar el valor del juego en la vida psíquica infantil. Un padre frente a una presunta mentira puede encontrar un plano lúdico y llevar la situación hacia ese lugar ("es de jugando que me lo decís ¿no?").

Esto conlleva un beneficio mutuo ya que evita todo tipo de acusaciones y reproches equivocados y enriquece el juego de su hijo.

RESPETAR LA FANTASIA SIN CONFUNDIRLA CON UN ENGAÑO MALÉVOLO ES DE EJE CENTRAL DE UN BUEN MANEJO FAMILIAR

LA TRAMPA DE LA MENTIRA

Luego de los cuatro años, la comprensión del chiste y el equívoco (lenguaje metafórico) desarrolla toda una gama de posibilidades y, a partir de los siete años, la separación entre verdad y mentira resuta clara y evidente. En un niño de esta edad, el manejo de la situación presenta otras facetas donde debe rescatarse el contexto donde se produce el acto.

El porqué del engaño, su posible beneficio, su direccionalidad (a quién le miente), su relación con otras mentiras o secretos familiares (no sabe que es adoptado, por ejemplo), su compromiso afectivo ("lamento haberlo hecho") son características que hay que evaluar cuidadosamente.

El pediatra tiene su lugar a través de la orientación y del asesoramiento, el psicólogo colabora a través de la interconsulta y el eventual diagnóstico especializado.

Cabe agragar una dimensión particular para estas conductas de un niño. Su carácter de dependencia obligada hacia los adultos plantea existencialmente la posibilidad de ubicar la mentira como una obligación forzosa.

En otras palabras, muchos niños mienten porque las situación los conmina a hacerlo y siguen mintiendo por temor al castigo ("no tienen más remedio"). En estos casos queda descripto un circuito de comunicación viciado con una respuesta que lo favorece. A más mentira más castigo y a más castigo, más mentira.

Llega un momento donde ya no importa quién empezó el juego o porqué lo hizo, solo interesa su perpetuación hasta el agotamiento.

Desarmar esta trampa es una prioridad escencial en el manejo de estas situaciones.

Dr. Jorge Blidner

Especialista en Psiquiatría Infantil. Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez

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Inicio: 1/3/01. Ultima Actualización: 15/04/ 2008
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