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INFORMACIÓN PARA PADRES
 
EL BEBE EN DESARROLLO
Signos precoces de alarma
Lic. Carmen Villanueva y Lic. Rosa Ocaña
 

A- INTRODUCCIÓN

Diariamente encontramos información actualizada sobre la importancia que tienen los primeros años en la vida de un niño. Se publican artículos en diarios y revistas, nuevas páginas en Internet, columnas en programas de radio y T.V que dirigen su interés hacia la atención temprana y el desarrollo infantil.

Los profesionales de la salud que trabajamos con niños desde su nacimiento en más, hacemos gran hincapié en que los padres estén atentos a cualquier señal de desviación de la conducta esperada para el momento evolutivo de su hijo.

Es que muchas veces algunas discapacidades pueden recibir un tratamiento adecuado si son visualizadas precozmente. Para ello hace falta que los papás sepan hacia donde dirigir su atención y entonces aportar datos al equipo profesional que efectúa el diagnóstico, que son de vital importancia en lo que respecta a los hábitos de la vida diaria, la alimentación, el sueño, la conducta social y otros aspectos que no siempre son percibidos en el consultorio.

Para evaluar a un bebé la herramienta primordial con la que se cuenta es la observación de su actividad espontánea en las diferentes posiciones a las que el bebé puede acceder progresivamente (boca arriba, boca abajo, sentado, parado). Es importante que el bebé esté en un lugar cómodo, alejado del horario de alimentación, sin sueño, con una temperatura ambiente agradable, sobre una colchoneta, sin ropa y con una luz ambiental que no lo perturbe.

B- EL DESARROLLO ESPERABLE

Los seres humanos nacemos neurológicamente inmaduros e indefensos; sólo el sostén y la asistencia externos nos permiten subsistir y desarrollarnos.

Naturaleza y ambiente están indefectiblemente unidos y comparten la responsabilidad de favorecer o no la continuación de la existencia humana. Un crecimiento es posible si está acompañado de contención y afecto.

Sobre las posibilidades del medio ambiente en cuanto a la estimulación temprana del niño, nos remitimos a un trabajo anterior que publicamos en la página www de Paideia.

El sentido que intentamos darle a este aporte es brindar una serie de datos acerca de las características propias de un desarrollo normal, y que éstos sirvan de referente a la hora de pensar en posibles desviaciones anunciadoras de patología. En relación a esto último haremos mención a qué señales emitidas por el hijo, deben los padres prestar particular atención.

Si miramos atentamente al recién nacido, percibiremos que sus primeros movimientos son amplios, bruscos e incoordinados. Su conducta está regida por reflejos arcaicos (succión, prensión, marcha) que funcionan como respuestas automáticas que se desencadenan ante ciertos estímulos. Esto le permite al bebé adaptarse al medio y sentar las bases de futuros aprendizajes. Mediante el ejercicio de los reflejos y a medida que el sistema nervioso se va desarrollando, las respuestas dejarán de ser reflejas y pasarán a ser voluntarias.

Este proceso evolutivo atraviesa diferentes momentos que vamos a describir a continuación.

B 1- DESARROLLO MOTOR

El desarrollo motor se inicia en la cabeza y cuello, y sigue luego hacia el tronco y los miembros.

El primer signo de buena evolución motora es el sostén de la cabeza. En los tres primeros meses de vida, es normal que si el bebé está acostado boca abajo, levante la cabeza a 45°. Luego lo hará firmemente y en posición de sentado.

Otro signo importante de evolución es que pueda, acostado boca abajo, alzar el tórax y la cabeza apoyado en las manos o antebrazos, y también que si se le sostienen las manos, el bebé traccione del ayudante y logre sentarse.

Hacia los 6 meses, logrará sentarse sólo. Primero lo hará haciendo “trípode” con los brazos apoyados en el suelo y finalmente lo hará solo sin ningún apoyo y con las manos libres para asir objetos.

El paso siguiente será pararse aferrándose a un elemento que le sirva de sostén y volviendo a la posición sentado, alternativamente.

Luego comenzará a desplazarse gateando e intentará caminar apoyándose en muebles o de la mano de un adulto.

Progresivamente irá logrando el equilibrio y la coordinación necesarias para independizarse del apoyo y realizar actividades motoras más complejas como saltar, correr, subir escaleras y patear una pelota.

B 2- LA COORDINACIÓN

Paralelamente al desarrollo descripto, el bebé adquirirá la capacidad de coordinación de los movimientos de los ojos y las manos para poder alcanzar objetos logrando cada vez una mayor precisión en sus actos.Esta evolución va a producir respuestas del medio ambiente desarrollándose un proceso de socialización, autonomía e independencia.

El bebé comienza mirando a la cara desde recién nacido. Al mes y medio empezará a sonreír ante estímulos que le dan placer, como puede ser una cara humana. Luego la sonrisa se transformará en una respuesta específica a la sonrisa de la madre.

Posteriormente, reaccionará ante quienes no son su mamá generando lo que se ha llamado la angustia del octavo mes.

Un logro que le abrirá grandes posibilidades será el descubrir sus manos y con ellas la posibilidad de jugar, tomar objetos y arrojarlos, dar palmaditas o buscar algo oculto bajo una sábana.

El juego permitirá al niño estimular la coordinación visual y motora así como explorar los objetos y el ambiente que lo rodea.

Más adelante, colaborará en el desarrollo de su imaginación y le permitirá expresar sentimientos y ansiedades.

B 3- EL LENGUAJE

Durante el desarrollo del bebé, las primeras palabras, al igual que los primeros pasos, son muy esperados por los papás.

El recién nacido se expresa sólo mediante el llanto y a veces, la sonrisa.

La evolución del lenguaje comienza a manifestarse tempranamente a través del juego vocal que consiste en sonidos guturales que el bebé repite hasta que incluye sonidos nuevos.

Entre el tercero y octavo mes, comenzará con el balbuceo (da-da, ma-ma) que más adelante, dará lugar a las primeras palabras.

Los sonidos emitidos y que resuenan familiares a partir de lo que se habla en el entorno, serán la base del aprendizaje de la lengua materna; la lengua que será comunicación y que acompañara a gestos y entonación.

Si el lenguaje se ve retrasado o prácticamente no existe, será necesario investigar la existencia de déficits auditivos o trastornos emocionales por perturbación de los vínculos.

C - ¿QUÉ CONSTITUYE UN SIGNO DE ALARMA?

Los bebés nacen con cualidades físicas, sociales y psicológicas propias que les permiten comunicarse, aprender y desarrollarse. Esto es un hecho en todos los niños, aún en los que tienen dificultades.

El desarrollo cerebral durante el primer año de vida es vulnerable a las influencias del medio de crianza que rodea al niño. Son fundamentales la alimentación, la atención, el afecto, el estímulo y las posibilidades de interacción.

El bienestar físico por separado no es suficiente para que un niño se desarrolle. Los bebés que sufren tensiones extremas durante los primeros años tienen mayor riesgo de desarrollar una amplia variedad de dificultades cognitivas, de comportamiento y emocionales.

Según el momento evolutivo en que se encuentre el bebé, deberán llamarnos la atención los siguientes signos de alarma de que algo no está funcionando como debiera:

  • Hipotonía o hipertonía muscular generalizada (un bebé demasiado laxo o demasiado rígido).
  • Retardo en el sostén de la cabeza.
  • Poca expresión facial.
  • Falta de imitación.
  • Déficit en el contacto visual, no mira a las personas, no fija la mirada en los objetos (mirada vacía).
  • Ausencia de sonrisa.
  • Tranquilidad excesiva y/o accesos de cólera (un bebé demasiado calmo y a veces demasiado nervioso sin motivo aparente).
  • Aislamiento, retracción afectiva, indiferencia (no se interesa por las personas o cosas que lo rodean).
  • Ignorar los juguetes o utilizarlos de manera infrecuente.
  • Balanceo (rocking), juegos de manos y dedos delante de los ojos y por largos períodos de tiempo.
  • No presentar angustia de separación.
  • No reaccionar frente a los sonidos.
  • Presentar un balbuceo pobre y no comunicativo.
  • Padecer trastornos de sueño, de la alimentación y digestivos.
  • Anomalías significativas en la curva térmica.

Para constituir una señal de alarma, estas manifestaciones deben darse de manera sistemática y periódica en la vida del niño.

Hay cosas simples que los padres pueden hacer para detectar algún signo de desfasaje en la evolución de su hijo. Por ejemplo, poner una tela o juguete de colores brillantes al lado de su cara y ver si lo sigue con la mirada; pararse en silencio detrás del bebé y aplaudir fuerte para comprobar si hace gestos de asombro; fijarse si un bebé de más de tres meses puede levantar su cabeza cuando está acostado boca abajo; sonreírle y ver si responde a la sonrisa.

La identificación de alguna dificultad en el niño en sus primeros meses de vida, nos evita los diagnósticos tardíos y el consiguiente retraso en el inicio de la intervención específica, todo lo cuál influye negativamente en su pronóstico. Siempre es importante estar atentos y realizar la consulta a tiempo.

Lic. Rosa Ocaña - Psicóloga

Lic. Carmen Villanueva - Psicopedagoga

 

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Inicio: 1/3/01. Ultima Actualización: 15/04/ 2008
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